Acerca de
El papel y la tinta, o un lápiz, me han acompañado casi toda la vida. Muchas veces son mi forma de resolver las cosas e imaginar lo que sigue, y una de tantas formas de jugar.
Jugar con las líneas de otros es uno de esos juegos. Si alguien me deja garabatos en la libreta, los convierto en criaturas, soles y barcos. Esta web empieza igual. Tú dibujas una línea y la página sigue dibujando a partir de ella.
Llegar hasta aquí me tomó casi tres meses. Empecé en agosto con un portafolio y fui quitando y agregando cosas, pero no encontraba algo que me dejara en paz. El proyecto es muy personal, y la dirección de arte también. No quería hacer una web más, ni un contenedor de piezas sueltas. Quería que el espacio fuera en sí mismo una pieza de arte, con mi historia como autor y algunas memorias como obra. Así que lo revisé una y otra vez, hasta el último detalle.
Terminó siendo una pieza biográfica, un recorrido entre memorias personales y proyectos profesionales. Ahí está lo que viví y lo que aprendí, lo que inicié o a lo que me uní, y la curiosidad que no se me acaba y me mantiene en movimiento.
El motor de dibujo es generativo y lo entrené con mis propios dibujos. Le mostré en video cómo dibujo, e intervine veinticuatro formas básicas con mis dibujos para convertirlas en lo que mis ojos ven en cada una. Un círculo se volvió un rostro, un sol o un pollito gordo con corona; un zigzag, los dientes de un lobo; una espiral, un caracol. El estilo viene de mis libretas, con máscaras, muchos ojos, tramas de líneas, escamas y cuernos. No copia mis dibujos: entiende mi técnica, mis estilos y mis patrones. Cada dibujo nace de su propia semilla, el número que ves en la esquina.
La construí con IA, y la guié como dirijo cualquier proyecto. Cuando algo me interesa, su idea llena los ratos tranquilos del día, mientras cocino, me baño, saco a pasear a los perros o entreno. Le doy vueltas a las posibilidades antes de probar cualquier cosa.
Hubo un momento en el que acudí al papel y la tinta para poner en orden las ideas, mis memorias y todo el material que las rodea, y antes de que las hojas se llenaran, todo cobró sentido.
«Muestra cómo funciona tu mente a través del proceso que usas para entenderte a ti mismo. Papel, tinta y garabatos que toman forma, igual que las ideas. El encanto de que una idea te lleve a otra. Y como tu mente no olvida pero esconde cosas, esconde algunas tú también en este espacio.»
Hablarme a mí mismo como si fuera otro también es parte de mi proceso.
Lo que falta por desarrollar pide el mismo cuidado y un tiempo indefinido: entender qué quiero compartir, en qué se va a convertir este espacio, qué tengo que afinar o desafinar, qué textos escribir y cuáles editar, reunir el material y convertir mi letra en una tipografía que se pueda usar.
Es una invitación a conocerme y a hacer algo juntos.
Creemos algo